lunes, 17 de noviembre de 2025

 

Y la vida siguió

murieron los primeros afectos

esos, que dicen ser amores ancestrales,

y nacieron otros, con sus mezquinas pasiones,

con sus rencores

porque qué es el amor más que querer para sí

lo que quizá nunca se tendrá,

como no se puede tener el sol o el aire.


Y la vida siguió, con su pequeñez cotidiana

como la sombra de un enano a las siete de la tarde

todo lo larga que puede ser la mezquindad

tan inmensa como el hambre

de quien no conoce nada

y se devora la noche,

porque el inmenso negro de un invierno

parece interminable, tan interminable.


Y la vida siguió

como siguen las cosas insondables.



Aldo Roque Difilippo

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